Preguntas frecuentes
Un libro de obra es un instrumento legal, y manejar dinero público exige todavía más: validez, seguridad y un diseño que le cierre la puerta a la discrecionalidad. Estas son las preguntas que una constructora y un ente deben hacer — respondidas de frente.
Libro de obra
¿Qué tiene que hacer el residente para llenar el libro?
Contestar un chat. Eva, el Concierge de Paladio, le escribe por WhatsApp al final de la jornada y le pregunta lo que pide la planilla de control diario: actividades por partida, personal, maquinaria, estado del tiempo, calidad. Él responde con texto, notas de voz o fotos — nada que instalar, nada que aprender.
La voz se transcribe y la transcripción queda dentro del folio: la cantidad asentada tiene su respaldo palabra por palabra.
¿Esto vale como libro de obra foliado?
El folio replica la planilla de control diario del libro foliado: numeración correlativa y sin huecos, las casillas del papel, la evidencia adjunta y las dos firmas — residente e inspector — cada una con su C.I.V. Un día sin actividad también se asienta, para que el libro no tenga lagunas que explicar después.
La firma del inspector va con código de un solo uso a su WhatsApp: identidad del colegiado, sello de tiempo y un folio que queda en solo lectura.
¿Qué pasa si el residente reporta una cantidad que no cuadra?
Eva, el Concierge de Paladio, compara cada cantidad contra el presupuesto y los rendimientos históricos y marca lo que desentona — «la mampostería lleva 45 m² hoy contra un rendimiento habitual de 28» — para que el inspector mire antes de firmar. La decisión siempre es del inspector; Eva solo dice dónde mirar.
¿De dónde salen las gráficas de avance y de costos?
De los folios y del análisis de precio unitario de cada partida. Al asentarse un diario, el avance contra el plan, la composición del costo y el consumo de materiales se recalculan solos. Ninguna gráfica se carga a mano — si un número está en pantalla, hay un folio firmado que lo respalda.
Validez legal y firma
¿Esto sirve fuera de Venezuela? Mi registro profesional es otro.
Sí. Lo que Paladio sella no es una sigla concreta: es la identidad de quien responde por lo firmado —su nombre, su número de registro y el instante exacto en que firmó—. El número que queda en el folio es el que habilita al profesional en su país.
En Colombia es la matrícula profesional del COPNIA; en Perú, la colegiatura del CIP; en México, la cédula profesional, y en obra la firma del Director Responsable de Obra; en Brasil, el registro del CREA con su Anotación de Responsabilidad Técnica; en Venezuela, el C.I.V. En Chile, donde la colegiatura dejó de ser obligatoria en 1981, se registra al profesional competente que la obra designe.
El folio no cambia de forma al cruzar una frontera: cambia el rótulo del registro que va debajo del nombre. Lo demás —la numeración correlativa, las casillas de la planilla, el código de un solo uso, el sello de tiempo y la huella del contenido— es igual en todas partes.
¿Vale legalmente una aprobación firmada en digital?
Sí. Toda América Latina cuenta con marcos legales de firma electrónica desde hace más de dos décadas: la Ley 527 de 1999 en Colombia, la Ley 27269 en Perú, la Ley 19.799 en Chile, la Ley de Firma Electrónica Avanzada en México y la Ley sobre Mensajes de Datos y Firmas Electrónicas en Venezuela, entre otras. En todos estos marcos, la firma electrónica tiene eficacia probatoria equiparable a la manuscrita.
Cada aprobación u objeción en Paladio queda firmada con identidad verificada del funcionario, sello de tiempo y huella criptográfica del contenido aprobado: qué partidas, qué cantidades, qué montos y qué evidencia estaba adjunta en ese momento.
Nuestro reglamento interno todavía exige papel. ¿Podemos usar Paladio?
Sí. Paladio genera el acta imprimible de cada valuación, con código de verificación que la vincula al expediente digital. El papel se vuelve una copia del sistema, no al revés: quien reciba el acta impresa puede comprobar contra el expediente que no fue alterada.
En la práctica, muchos entes empiezan así — firmando en digital y respaldando en papel — y retiran el papel cuando el reglamento se actualiza.
¿Qué pasa si un funcionario firma y luego deja el cargo?
La firma queda asociada a la persona y al cargo que ocupaba en ese momento, con su sello de tiempo. Cambiar de titular no invalida ni reescribe lo firmado: el expediente conserva quién aprobó cada valuación y bajo qué responsabilidad.
Datos y seguridad
¿La información es de Paladio o del ente contratante?
Del ente. Siempre. Los planos, presupuestos, valuaciones, evidencias y bitácoras pertenecen al ente contratante; Paladio es el custodio técnico, no el dueño.
Todo es exportable en formatos abiertos (PDF para actas y reportes, datos estructurados para sistemas propios). Si el ente decide irse, se lleva su expediente completo — sin rehenes.
¿Qué tan protegida está la información?
Cifrado en tránsito y en reposo, control de acceso por roles (el analista no aprueba, el inspector no edita presupuestos, la contraloría solo lee) y autenticación reforzada para los roles que firman.
Respaldos automáticos con retención definida por el ente, y registro de todo acceso al expediente: también se sabe quién miró, no solo quién firmó.
La seguridad es un compromiso de diseño desde el día uno — no una certificación pegada al final. Los detalles de despliegue (nube o infraestructura propia del ente) se definen con cada institución.
¿Los datos de nuestro ente se mezclan con los de otros?
No. Cada ente opera en un espacio aislado: sus datos no se cruzan con los de otras instituciones ni se usan para fines distintos a su propia operación.
Control financiero y auditoría
¿Cómo reduce esto la corrupción?
La corrupción en obra vive de la opacidad y la discrecionalidad. Paladio ataca ambas por diseño: segregación de funciones (quien carga no aprueba; quien aprueba queda registrado), montos vinculados a elementos físicos verificables y evidencia obligatoria anclada a cada partida.
La bitácora es inmutable: aprobaciones, objeciones, comentarios y cambios quedan escritos con autor, fecha y contenido — sin ediciones silenciosas ni expedientes reconstruidos a conveniencia.
El control financiero deja de ser reactivo: alertas de sobregiro antes de aprobar, doble cobro visible sobre el modelo y desviaciones real-vs-plan que delatan el problema cuando aún tiene arreglo.
¿Se puede auditar en tiempo real?
Sí. La contraloría, el órgano de control o el financiador reciben acceso de solo lectura al expediente vivo: cada valuación, cada aprobación y cada evidencia, en el momento en que ocurre. No hay que pedir cajas ni esperar al cierre del ejercicio.
Ese acceso es estrictamente de lectura: quien audita puede ver, filtrar y exportar, pero no puede modificar el expediente ni alterar la bitácora.
¿Hasta qué nivel de detalle llega la trazabilidad?
Del portafolio a la cabilla: del monto total liberado por el ente, a la obra, a la valuación, a la partida, al elemento en el modelo 3D, hasta su ficha de material con norma y control de calidad. Cualquier cifra del portafolio se puede abrir hasta el elemento que la sustenta.
Implementación y producto
¿Qué necesitamos entregar para empezar?
Para el libro de obra: el presupuesto por partidas, los análisis de precios unitarios si los hay —se pueden subir después, por capítulos— y el WhatsApp del residente. Con eso la obra queda asentándose el mismo día.
Los planos DWG o modelos BIM suman la capa visual: el pipeline convierte las capas CAD en elementos 3D agrupados por especialidad. Son bienvenidos, no un requisito para arrancar.
¿El contratista también usa Paladio?
Sí. El contratista carga su valuación con cantidades, memoria fotográfica y soportes por partida; el inspector la revisa sobre el modelo y ambos conversan dentro del mismo expediente. Menos idas y vueltas, y ciclos de cobro más cortos.
¿Qué hace exactamente Paladio AI y quién decide?
La IA cruza el modelo 3D, el presupuesto, el historial de valuaciones y la memoria fotográfica, y produce un análisis previo: partidas con riesgo de sobregiro, evidencia incompleta y cantidades atípicas.
La decisión siempre es humana. La IA señala dónde mirar; el inspector aprueba, objeta y firma.
¿En qué fase está el producto?
El libro de obra es el corazón del producto y es real hoy: folios por WhatsApp, firmas con C.I.V., presupuesto con sus análisis de precios unitarios y las métricas que salen solas. El gemelo digital 3D y la lectura con IA de valuaciones son la dirección de la plataforma y se enseñan como lo que son: la hoja de ruta. Las cifras de este sitio son datos de demostración.